La última lección

No podemos cambiar las cartas que nos han repartido  pero sí decidir cómo jugar con ellas”. Otra poderosa frase que aporta lo suyo. Es una de las múltiples  reflexiones de  Randy Pausch extraídas de su discurso titulado “Como alcanzar los sueños de tu infancia”

En realidad, este profesor de informática, estadounidense de Maryland, fue invitado a participar en el espacio  “La última conferencia”. Se trata de una tradición de la Universidad de Carnagie Mellon por la que los ponentes se dirigen a la audiencia como si esa fuera la última intervención de su vida. Lo que pretende el organizador es que el público se pregunte: ¿y si fuera nuestra última oportunidad qué nos gustaría comunicar a los demás?

Randy Pausch no tuvo que fingir mucho. Un mes antes de impartir su ponencia le fue notificado que su cáncer de páncreas entraba en fase terminal. Es una de las conferencias más emotivas que he visto en mi vida. Os invito a contemplarla. Solo son diez minutos  

En su intervención el profesor no habla de la muerte sino de la vida. De la importancia de superar los obstáculos y de hacer posibles los sueños. De aprovechar cada momento porque, “el tiempo es lo único que tienes”  y quizá un día descubras que no queda tanto como pensabas.

Potente reflexión la que provoca Randy. Lo importante es la vida, pero más aún lo que hacemos con ella. Mi admirada Teresa Perales perdió la movilidad de sus piernas a los 19 años, en plena adolescencia y proyección de futuro.  No me canso de escucharla decir “no pasa nada, ahora camino de otra manera con mi silla, lo peor que me ha pasado es haber perdido a mi padre a los  15 años”

Palabras bañadas de convicción, de seguridad, de alegría y reconocimiento a  la vida. Palabras sin atajo, sinceras. Palabras directas al corazón que deberían provocar un stop en nuestra rutina. Tanta rutina es una ruina. Paremos y contemplemos por un momento el paisaje. Él siempre está. Y muchas veces, ni tan siquiera le miramos.

Porque cada día el Banco del tiempo  nos ingresa en nuestra cuenta 86.400 segundos. Porque cada noche ese Banco borra y da como perdida, cualquier cantidad no utilizada en vivir. (y digo vivir, no existir). Porque dicho Banco no acumula saldos ni permite guardar segundos para el día siguiente. Porque este Banco puede cerrar cualquier día del año y sin avisar.

Porque no podemos cambiar las cartas que nos han repartido, pero decidir cómo jugar con ellas… Juguemos

Gran lección Randy, gracias por tu  legado

 

@javiergmezR