La fuerza del elogio

Elogiando a mi admirado Esteban Chaves
Elogiando a mi admirado Esteban Chaves

La principal razón por la cual las personas llegan a dejar sus empleos  nada tiene que ver con su sueldo,  promoción o beneficios. Aunque parezca mentira, la causa más común es NO sentirse valorado o reconocido por la empresa u organización en la que trabajan. Las estadísticas  hablan por sí solas,  el 65% de los trabajadores no reciben un solo elogio en todo un año. En mi opinión, verdaderamente asombroso.

 

Pronunciarnos con un simple “felicidades” o  “buen trabajo”  no cuesta nada  y da mucho. Más de lo que podemos imaginar. El efecto que produce en las personas la recepción de estos mensajes es comparable,  utilizando símiles deportivos,  a tomar un gel vitamínico cuando estás a punto de desfallecer en plena competición. Evita la denominada “pájara” y te permite seguir adelante. 

 

Del mismo modo  que sucede en el deporte de la  alta competición, en el mundo de la empresa y en las relaciones laborales, existe mucho consumo de energía emocional debido a la intensidad o fuerza utilizada para llevar a cabo cada trabajo. Tenemos una  cuenta corriente invisible en nuestro interior en la que, al igual que en la  bancaria, se producen ingresos y reintegros. Cuando no hay saldo nos devuelven los cheques u otros cargos. En la cuenta corriente emocional si sólo recibimos quejas  y pocos o ningún elogio, el saldo  siempre es negativo y por tanto podemos estar en zona de  riesgo permanente.

 

A nivel relacional, cuando exigimos constantemente a una persona, pero no le damos nada a cambio, -y no me refiero solo a una contrapartida económica,-los efectos o consecuencia final será el equivalente emocional  a un cheque devuelto. No habrá saldo suficiente para estar motivado, no esperemos entonces recibir una gran actitud a cambio. 

 

Para evitar estas fugas  motivacionales continuadas  es preciso prestar atención al poder que tiene el elogio, tanto en la vida personal como en la laboral. Quedémonos con  la siguiente ratio: (5x1). Por cada un mensaje negativo que emitamos a la persona receptora deberíamos  haber efectuado antes 5 positivos. Seguro que hay motivos para encontrarlos y transmitirlos, se trata de poner el foco en las cosas que también se hacen bien y reconocerlas. De esta manera y sin quererlo contribuiremos a aumentar el saldo de la cuenta corriente emocional y cuando se produzca una llamada de atención o una queja, existirá suficiente remanente para no entrar en deuda.

 

Claro que más de un empresario pensará, “en el sueldo va incluido hacerlo bien y ya cumplo con lo convenido en contrato..”. Ya, pero… si además de ello,  el trabajador o trabajadora están motivados, el desgaste será menor y su nivel de compromiso y satisfacción aumentarán. Está comprobado que en  las empresas donde se utiliza  el elogio como elemento motivador, aumenta en un 54% el rendimiento de la gente y se reduce a la mitad el nivel de absentismo.

 

 Apuesto por el elogio y por el reconocimiento como claves del  sostenimiento de las relaciones laborales y también de las personales. Eso sí, el elogio debe de ser sincero, específico y personalizado. No sirve llenar de palabras bonitas los oídos de las personas. Se trata de habitarlas, y habitar las palabras significa sentirlas, pero sentirlas desde lo más profundo del  corazón.

 

Y si se diera el caso de que la persona que ha de elogiar no se atreve a hacerlo en persona por timidez u otras causas, pues que lo haga por escrito, que no cuesta nada hombre.. A través de un email, o de un mensaje de texto,  o con un simple WhatsApp. NO hay excusa. Ahhh!!, y además es gratis...   

   

@javiergmezR