Esqués y Yastás

Esqués y Yastás
Esqués y Yastás

Un poco extraña la entrada, ¿verdad? Decía el escritor y poeta Mario  Benedetti,  que una parte  importante de una novela  es el título,  -lo ilumina- Aseguran  los expertos también,  que una vez escrita la historia, es  momento de hacer una lista con los posibles títulos que la ilustren. A mí me pasa al revés, si no lo encuentro primero, no sé de qué escribir después.

Y con este título ya sé de qué voy a hablar, o mejor dicho, de qué voy a escribir: del mundo dual.

 

Vivimos en un planeta en el que el bien y el mal conviven en un tira y afloja, existen personas que viven por y para hacer dinero, y otras viven por y para los demás, aunque les cueste dinero. Conozco a seres humanos que tienen sueños y otros, que solo tienen sueño. Afortunadamente, (es mi opinión) vivir en un mundo dual tiene sus ventajas. Y si no, cómo íbamos a percibir a qué sabe el bien, si antes no hemos sentido el mal

 

En el ámbito empresarial, Esqués y Yastás son dos personajes que bien pudieran ilustrar la existencia universal de dualidad. Cuentan que un experimentado empresario de la industria del calzado quiso explorar el mercado africano y reunió a dos de sus directivos. Les propuso viajar a ese Continente  con el fin de informar acerca de la viabilidad del posible negocio allí. Nada más bajar del avión, Esqué, llamó a su superior y le dijo: “Jefe, olvídelo, no se puede hacer nada aquí,  ES-QUE van todos descalzos.” Minutos más tarde Yastá telefoneó entusiasmado al patrón,  “es genial, aquí nadie lleva zapatos, YA-ESTÁ hecho Jefe”

 

Esta parábola nos invita a la reflexión. Probablemente Yastá no hubiera tenido fácil poner en marcha la comercialización de zapatos en África, pero sólo contemplar su actitud te alegra el día. Sin embargo, cada vez que alguien te dice un “es que” orienta la energía a paralizar su vigor y el de los demás, a buscar siempre excusas y frenar ilusiones. Por cierto, ojo si tienes cerca un  “Esqué”, puede minarte la moral.

 

Sin perjuicio de esta última opinión personal, me quedo con la eficacia de vivir en un mundo dual. Si todo fuera igual no habría color en el mundo, no existiría posibilidad de cambio y la ausencia de diferencias limitaría la creatividad. Cada uno elige en qué parte de la línea quiere estar. Triste o alegre, confiado o desconfiado, motivado o desmotivado, viviendo una amenaza o una oportunidad, sintiendo sólo me queda  o aún me queda

 

A pesar de que sólo me queda un minuto para entregar a tiempo este artículo, aún me queda lo suficiente para poner: GRACIAS por leerlo. Y ya está…

 

libro recomendado "Ir o no ir" de Paco Muro

@javiergmezR