Cuando el corazón habla

Está comprobado que cuando el corazón habla se produce una energía superior a la que emite un pensamiento. La fuerza de una emoción es extraordinariamente mucho más poderosa. Doy fe de ello  a tenor de lo vivido y sobre todo sentido en la pasada Gala aniversario de la Fundación Lacus, una entidad que vela por ayudar a descubrir y potenciar las capacidades de personas que precisan necesidades educativas especiales. 

Se vivieron momentos mágicos, o al menos ello sentí. Quizá por el deseo de devolver la confianza a los rectores que me eligieron como disertador central  del acto para hablar  de actitud, o posiblemente por la  inspiración que me provoca la a que a la postre se convirtió en espontánea de lujo  y verdadera protagonista junto a las entidades galardonadas en la presente edición. Dejo un pequeño fragmento de su improvisada intervención. Se llama María, es mi ahijada y tiene síndrome de Down

Sin tapujos, sin miedo, con decisión  y  todo de  corazón. Cuánto hemos de  aprender de estos seres humanos. Personas carentes de ego, un mal cada vez más extendido en esta sociedad. Con ellos no hay trampa ni cartón, son lo que son y no que lo que la mayoría de los mortales hacemos para alcanzar una falsa reputación social.  Esa consideración de los demás para sentirnos bien por dentro. Ya no me gusta, elijo sentirme bien por dentro sin importarme la opinión de  los de fuera

Gracias y feliz aniversario  Fundación Lacus

Gracias María por enseñarme cada día el camino del auténtico estado de felicidad