Cookies emocionales

Aunque algunos nos vamos cansando, seguimos inmersos en la era digital. Casi todo gira en torno a internet.  Dispositivos y herramientas TIC, foros, chats, facebook live, meeting online y un sin fin de aplicaciones condicionan nuestra comunicación.

 Cambiamos hace ya un tiempo los   hábitos y costumbres como consecuencia de la nueva "cultura digital", aunque a veces, y a tenor de los registros que dejan ciertas personas en  las redes,  más bien parezca "incultura digital"

 

Cada uno elige la forma de su utilización desde luego, pero instalados en tanta tecnología, conviene de vez en cuando hacer una parada-análisis,  realizarnos un chequeo emocional y comprobar como este tráfico intenso influye en nuestra salud

 

Pese a que siempre he sabido sólo lo justo en materia digital, comprendí un día el funcionamiento de las galletas informáticas (cookies). A mi manera entendí lo que son: -esos archivos o memorias que se van almacenando en tu ordenador como consecuencia de navegar todo el día por internet-. Nuestro informático nos recomendaba con frecuencia la necesidad de  entrar en la función de borrado y  pulsar "eliminar". De esta manera  se recuperaba   espacio libre en el  hardware

 

Tecnologías aparte, esta circunstancia cotidiana dada en la sociedad profesional digitalizada, me sirve de sutil semejanza para compartir lo que realmente me apetece contar "modo humano" Y ahora sí, voy al grano. Nuestro camino diario, fuera de internet, también es un tránsito con abundante  tráfico. Circulamos desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Cada jornada recibimos inputs mil que se almacenan en nuestro subconsciente. Conductores que pitan impacientes y gritan a la primera de cambio, clientes que se indignan y enfurecen cuando algo no les gusta,  Jefes con "j" que se descargan excesivamente con sus empleados...  Cuántas veces al día  debemos contar hasta diez...  No perder los papeles en cualquier caso es lo mejor, sin embargo,  estos desechos originan  basura emocional que cuanto antes debemos limpiar.

Esta es la semejanza. Nos ocurre a las personas lo mismo que a los ordenadores.  Si no eliminamos nuestras cookies emocionales, -archivos de tránsito erróneos autoguardados- nos convertimos en auténticos vertederos. Atención a los camiones que vienen de fuera  a descargar bloques de negatividad. Precaución  también con recrearnos en el rencor o en la venganza. Esto también es basura

 

Me acostumbré a manejar la función "vaciar cookies" de mi ordenador. Aquello resultaba muy sencillo, solo tenía que darle a una tecla y la maleza acumulada desaparecía. Parece más complicado limpiar el despojo emocional retenido, sin embargo, también  es posible. Eso sí, requiere consciencia y sobre todo hábito. Busca la fórmula más efectiva, seguro que la encuentras, conéctate contigo mismo y dale al botón...