El pastelero valiente

Con un bolígrafo se puede firmar lo que haga falta. Es la varita mágica con la que rubricar un préstamo del Banco, una constitución de sociedad,  un buen contrato…

En el ámbito de los negocios, lo difícil no es crear una empresa, lo verdaderamente complejo es mantenerla. Ahora bien, perderla es lo más probable.

Cuentan que un mítico  y valiente empresario necesitaba ampliar su negocio. Debía comprar una furgoneta isotérmica para repartir tortas y pasteles. La que tenían hasta entonces era un viejo vehículo que funcionaba con placas recargables de frío. A menudo, y  antes de llegar  a medio día, descendía considerablemente su temperatura interior y el producto  se estropeaba. Si querían crecer tenían que invertir

 

Su hombre de confianza y contable le dijo que no era posible comprar nada pues la tesorería de la empresa no lo permitía. No tenemos dinero, eso es verdad, - dijo el empresario al tiempo que sacaba un bolígrafo de su bolsillo- Con esto puedo firmar lo que haga falta. Vamos a comprar la furgoneta

En el mundo hay muchas personas con el mismo bolígrafo que sólo ven en él un utensilio para escribir. En manos de nuestro protagonista era una varita mágica.  Es la constatación a su vez del talante intrépido, a veces casi temerario, del auténtico carácter de una persona emprendedora.  

Emprender es aceptar la incertidumbre como principal ingrediente. Trías de Bes, en su obra “El libro negro del emprendedor”  define a tres tipos de inquietos. Emprendedores NIF, emprendedores motivo y emprendedores motivados.

A los primeros les “pone” el mero hecho de ir al Notario. Fanfarronean con la frase <hoy no puedo quedar que tengo firma con el Notario> como si el fedatario les fuera a entregar el carné de emprendedor.

 

 

Luego están los que tienen un motivo que les lleva a emprender. Se encuentran en desempleo o tienen un dinerillo ahorrado, o no están lo suficientemente satisfechos en sus presentes trabajos. Tienen un motivo pero no están motivados

Los terceros llevan la pasión incorporada y abrazan el suspense en cada uno de sus movimientos. Son capaces de lanzarse al vacío sin red

A veces sale bien, otras se aprende...